pa,
un término asociado hoy a salud, placer y
relax, tiene dos acepciones.
Una se debe al nombre de la localidad de Bélgica, en el bosque de
Las Ardenas, en la provincia de Lieja, que adquirió fama gracias al
bienestar producido por sus aguas termales provenientes de diecisiete
manantiales. A través de los siglos, fueron muchos sus habitués ilustres,
como Margarita de Valois, reina de Navarra, el zar Pedro el Grande,
la emperatriz Josefina, Alejandra y Nicolás II, los últimos zares
de Rusia, y Madame Curie, entre otros, que llegaron a Spa para disfrutar
de esa panacea pero también para resolver asuntos de Estado. La restante
supone que spa es una sigle derivada de la combinación de iniciales
de las palabras italianas Salute per aqua. Sin embargo, más allá de
su etimología, y de ubicarse o no en zonas termales, un Spa es un
ámbito para encontrar la armonía perdida por medio del mejoramiento
del estado físico, dietas de purificación, control de peso con gastronomía
de alto nivel, hidroterapia, talasoterapia, aromaterapia, prácticas
de golf y tenis, fitness center y una amplia gama de actividades turísticas
y culturales en un entorno de confort y refinamiento.
Royal
Club Evian, Francia
Lujosa
Belle Epoque
La historia del pueblo de Evian
y de Cachet, su fuente de agua mineral, se remonta al siglo
XVIII, pero tan sólo en 1909 con la inauguración
del Hotel Royal, Evian se convirtió en el
Spa de moda entre los miembros de la realeza
y los elegantes de la época. Eran los tiempos
de los Roll Royce y Bugatti, del champagne
y del caviar, y Evian era el lugar adonde
la crême de la Belle Epoque acudía a descansar
y relajarse.Hoy, completamente renovado en
uno de los palacios más hermosos de Europa
y equipado con elementos de última generación,
el Royal Club Evian ha recreado los sueños
de esos años dorados mediante una serie de
programas de avalados por recientes descubrimientos
de medicina preventiva y destinados al mejoramiento
de la salud, la belleza, el estado físico
y la performance en tenis y golf, todos, además,
combinables entre sí. Más allá de las actividades
que se realizan en el Royal Club o en el parque
de 14 hectáreas con microclima especial, en
las cercanías se puede practicar ski acuático
y de fondo, parapente, rafting, espeleología,
canotaje, trekking a pie o a caballo y carreras
de trineos. Por otra parte, a menos de dos
horas en auto se encuentran Ginebra,
Lausana, Gruyere, Yvoire y Annecy,
la Venecia de los Alpes, entre otros
lugares turísticos dignos de visitar.
Champneys,
Gran Bretaña
Con
sello inglés
En 1925, Champneys se estableció como health
resort y spa en la mansión Rothschild, que
aún conserva su esplendor eduardiano en medio
de 80 hectáreas de parque, en el valle de
Aylesbury. Cada
cuarto y cada suite tienen su impronta en
la decoración, los colores, el mobiliario,
los objetos de arte o las cortinas y almohadones
coordinados.Todo es personalizado para el
bienestar físico y mental de cada persona.
Desde tratamientos de belleza, rutinas fitness
dirigidas pero no compulsivas y competencias
deportivas –squash, tenis, croquet o vóley–
hasta partidas de backgammon, ajedrez y billares,
yoga, pintura, cerámica y lecturas. La cocina
de Champneys no tiene secretos, ya que hay
demostraciones diarias de los chefs y los
dietistas presentan los mejores platos preparados
en su mayoría con vegetales y frutas cultivados
en las huertas victorianas de la zona. Además,
quienes desean bajar de peso no deben hacer
demasiados sacrificios porque su comedor está
compartimentado para evitar tentaciones.
Termas
de Puyuhuapi, Chile
Al
sur del silencio
La región austral de Chile, Aisén,
tiene contrastes increíbles. Junto a eternos
hielos continentales se encuentran bosques
frondosos, valles con clima cálido que limitan
con otros en los que el frío impone su rigor
y de las entrañas de la tierra brotan aguas
minerales. En Termas de Puyuhuapi se pueden
combinar las bondades de los baños termales
en tres piscinas a nivel del mar y los tratamientos
de talasoterapia –es decir, los que se realizan
en un ambiente marino con agua, barros, algas
y calor– con
caminatas a través de la selva fría hasta
el Ventisquero Colgante,
en el Parque Nacional
Queulat, navegar en kayak, salir al
encuentro de toninas y lobos, deleitarse con
platos de pescados y mariscos, o practicar
la pesca con señuelo. Como se accede sólo
por vía marítima, ya que no existen caminos
terrestres que lleguen hasta el lugar, la
aventura comienza al abordar el catamarán
que luego de cinco horas de navegación por
los fiordos patagónicos amarra en Puyuhuapi.
Clínica
La Prairie, Suiza
Discreción
suiza
La trascendencia de la clínica La Prairie
desde su fundación en 1931, no es un secreto,
pero sí los son, y están guardados bajo siete
llaves, los nombres de sus más famosos habitués
que buscan aumentar la intensidad del placer
de vivir, independientemente de los años que
hayan cumplido, por medio de la revitalización
celular. Pero más allá de los tratamientos
estrictamente médicos, ahora es posible acceder
también a un programa completo y exclusivo
de salud - belleza - silueta a cargo de esteticistas
y dietistas.
El nuevo Spa o Club de Salud está equipado
con aparatos para sincronizar el masaje y
el ritmo cardíaco, estimular la musculatura
en 17 minutos que equivalen a una hora de
aerobic, contraer músculos y remodelar así
senos, glúteos, muslos y brazos; renovar células
epidérmicas con softláser, tratar la flaccidez
y prevenir y eliminar las arrugas del rostro.
A través de la terapia cromática (uso de las
fuentes de luz) se combaten estrés, celulitis,
acné, flaccidez corporal y acumulaciones de
grasa. Este programa no obliga a estar internado
porque permite realizar actividades deportivas
y culturales, y aprovechar el magnífico paisaje
de los Alpes y el lago de Ginebra. Además, a la hora de comer, el restaurante
dietético está lleno de sorpresas porque presenta
un menú distinto todos los días para los paladares
exigentes.
Llao
Llao Hotel & Resort, Argentina
Entre
bosques, lagos y montañas
El 13 de julio de 1993, luego de estar cerrado
por más de 15 años, el Llao Llao reabrió sus
puertas modernizadas con los últimos adelantos
tecnológicos, pero preservando fielmente la
concepción original que tuvo Alejandro Bustillo
en 1938. Hoy como ayer abundan piedra y madera
en armonía con el paisaje. Sus habitaciones
tienen una inmejorable vista sobre los lagos Nahuel Huapi y Moreno, los
cerros López y Tronador, y su campo de golf –único con 18 hoyos del sur argentino– constituye
un desafío para el jugador avanzado y a la
vez es accesible para otros de distintos handicaps.En
tanto, los programas del Spa están diseñados
para equilibrar, lubricar, hidratar y proteger
la piel por medio de masajes, ozonización,
aromaterapia y sales de Hungría. Los chicos
juegan y aprenden ecología, en contacto con
la naturaleza, en el Nahuelito Club.
The
Residence, Túnez
Con
lujo oriental
Pocos minutos separan el centro de Cartago,
la ciudad tunecina fundada 814 años antes
de Cristo, plena de vestigios históricos y
febril actividad comercial, con The Residence,
un hotel a orillas del mar Mediterráneo que recuerda ciertos relatos de Las Mil
y una Noches. Su centro de talasoterapia es
una muestra del verdadero arte de vivir, porque
reúne el conjunto de los elementos esenciales
para lograr la vitalidad del cuerpo y del
espíritu. El agua de mar empleada es de una
pureza incomparable obtenida a un kilómetro
de la playa y a 10 metros de profundidad.
Análisis científicos confirmaron esta teoría
tan favorable y demostraron que el agua del
Mediterráneo es más densa que en otros lugares
del océano Atlántico; rica en cloruro de sodio
y magnesio, sales minerales y oligoelementos,
posee alto poder regenerador y terapéutico.
Sin embargo, The Residence es también un paraíso
para gourmets y amantes del tenis y los deportes
acuáticos; mientras que en el Dolphin Club
los más chicos no tienen tiempo para aburrirse.
Las
Ventanas al Paraíso, México
Un
mirador al paraíso
Las habitaciones de Las Ventanas al Paraíso
están a pocos pasos del misterioso Mar de Cortés, sobre el océano Pacífico, y sus suites,
consideradas las más amplias y cómodas de
México, cuentan hasta con telescopio para
observar las estrellas, pequeños patios o
terrazas donde desayunar, cenar o simplemente
seguir el juego de ballenas y delfines cerca
de la costa; sus baños son de mármol y algunas
tienen piscinas privadas y jacuzzi. El estilo
del lugar conjuga el mediterráneo con el de
las antiguas haciendas mexicanas: adobe blanco,
madera, decoración con hierro forjado, muebles
de yute y artesanías de cerámica o barro típicas
del país. La historia y la cultura están presentes
en pinturas, murales, escultura y pequeños
detalles creados por artistas nativos como Rodrigo Pimentel y Fernando Andriacci.En sus restaurantes
se destacan platos de cocina mexicana y californiana,
pero en el exclusivo Seaside Grill los frutos
de mar son inigualables. El Spa, en tanto,
ofrece desde tratamientos antiestrés y masajes
de todo tipo, además del Hot Stone Therapy
Massage, aromaterapia, hidroterapia salina
y reconstrucción capilar hasta rutinas de
ejercicios que incluyen aparatos para huéspedes
con problemas cardiovasculares. Antes o después
del spa, los fanáticos del deporte tienen
la posibilidad de jugar golf en la cancha
adyacente de 18 hoyos, pescar, practicar buceo
y snorkeling, navegar a vela o descansar a
bordo de los yates destinados a excursiones
diurnas y nocturnas.
The
Chedi-Ubud, Indonesia
Mitos
y leyendas
Muy cerca del centro artístico de Ubud,
The Chedi aúna diseños modernos con arquitectura
balinesa tradicional en medio de un sorprendente
paisaje donde se mezclan las terrazas cultivadas
con arroz de los alrededores con serpenteantes
senderos que, entre palmeras, conducen al
río Ayung. La filosofía
del Spa es lograr la belleza de la piel y
el rejuvenecimiento del cuerpo, la mente y
el espíritu a través de antiguos tratamientos
indonesios, en especial el masaje de Mandara.
Según cuentan las leyendas, el nombre Mandara
se refiere a un mito sánscrito milenario que
buscaba el precioso elixir para la inmortalidad
y la juventud eterna; por eso, estos lugares
son considerados como oasis de serenidad y
esplendor natural. Son necesarios dos terapeutas
que trabajen en perfecta armonía durante una
hora para aplicar –sólo con aceites y lociones
de hierbas, especias, vegetales y frutas tropicales–
los siete pasos de la técnica consistente
en la combinación de los masajes hawaiianos
Lomi Lomi, balinés, shiatsu, thai y sueco,
reflexología y acupresión. Al finalizar, es
fácil comprender por qué The Chedi está considerado
un santuario natural.
Spa
Internazionale, Estados Unidos
Sofisticación
en una isla
No hay puentes ni túneles. El Spa Internazionale
fue el antiguo hangar de la mansión que William
y Rosamund Vanderbilt construyeron en 1920
en la hoy legendaria Fisher
Island, llamada así en homenaje a Carl
Fisher, descubridor de Miami Beach. Limitado
a 20 huéspedes por semana, ofrece renovar
el espíritu mientras se revitaliza el cuerpo,
gracias a tratamientos de belleza, especialmente
talasoterapia y con aceites esenciales de
plantas y flores, fitness y programas dietéticos
bajo la supervisión de la American Heart
Association. El resort, The Fisher Island Club,
propiamente dicho cuenta con restaurante
gourmet, trattoria, golf grill y café; 18
canchas de tenis; un link de golf de 18 hoyos
y marinas para embarcaciones de hasta 200
pies. Para el alojamiento hay cottages, villas
y suites en un ambiente que la revista Vogue
calificó de "espléndido aislamiento" por la
sensación de belleza y seguridad que existe
en esta isla tropical de 90 hectáreas de extensión.
Ihilani,
Hawaii
Esplendor
celestial
Colinas áridas, olas que atraen a cientos de surfistas, bahías calmas,
playas de arena blanca y palmeras caracterizan el paisaje hawaiiano,
pero en Ihilani no hay aglomeraciones como en Waikiki o Maui: como
su nombre autóctono lo indica, sólo esplendor celestial. A la atmósfera
de lujo y elegancia, se agrega aquí la especial hospitalidad isleña
(ho’okipa), sinónimo del espíritu de aloha. El complejo, que incluye resort y Spa, está ubicado en un arrecife
frente al mar, asegurándose así los dos elementos necesarios para
talasoterapia, agua clara y gran variedad de algas (hawaiian limu).
Sin embargo, además de los tratamientos clásicos ofrece otros íntimamente
ligados al estilo de vida y la tradición, con productos obtenidos
de la tierra (honua) y el océano (moana). Variedad y refinamiento están presentes también en la gastronomía,
ya que en cada uno de los cinco restaurantes, internos o en la playa,
junto a las piscinas o a la cancha de golf, se sirven platos mediterráneos,
multiétnicos o, como en el caso del Spa Café, con pocas calorías pero
mucho sabor. Los hawaiianos afirman que los "mieleros reincidentes
con exceso de equipaje" –chicos entre 4 y 12 años– deben olvidar las
preocupaciones porque en Keiki Beachcomber Club les ofrecen programas
diarios que abarcan desde actividades deportivas y recreativas hasta
cursos de computación, minitours por las cocinas para ver cómo los
chefs preparan pizzas, o degustaciones en el Ihilani Chocolate Shop.
¿Alguno podría resistirse?
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Mirta
Garbarino
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